Comparando precios

En otro artículo decíamos que El Corte Inglés se metía en productos ecológicos por puro negocio, sin saber lo que es, sin estar convencidos, sin conocimiento. Creo que este cartel d e la tienda de Come Sano es una muestra de ello

El Corte Inglés abre línea de ¿productos ecológicos?

Resultado de imagen de producto ecológicoAl igual que otras grandes superficies como Carrefour, Mercadona y demás El Corte inglés abre sus puertas a los productos ecológicos. pero no nos engañemos, El Corte inglés no valora la ecología; su ley suprema como el resto de las grandes superficies es el máximo beneficio. No hay más que echar un vistazo donde están  colocados sus productos ecológicos (junto a otros producidos con la ayuda de Monsanto, o de la marca Nestlé y de otras multinacionales responsables de muchos de los males que aquejan a nuestro planeta tanto desde el punto de vista medioambiental como social). No se dan cuenta que estos emparejamientos no van bien. (si se quiere ver como actúan y quiénes son estas empresas, podéis seguir la campaña de OXFAM “Tras la marca” donde analiza ciertas prácticas sociales y medioambientales de las diez grandes marcas mundiales que copan la mayoría de las marcas secundarias que consumimos cada día.

También hay que ver que casi en su totalidad los productos alimenticios van en bandeja de poliestireno o similar, con etiqueta en papel y con retractilado en plástico, con lo cual genera un montón de desechos de difícil reciclaje algunos de ellos. Además estos envases son para productos en general por debajo del medio Kg y de bajo coste como la berenjena, el pepino, el calabacín, con lo cual el desecho es enorme.

Los precios son desorbitados porque  además del envoltorio no usa producto local. Un producto ecológico que viaja 4000 km para su consumo deja de ser ecológico, más aún si hay soluciones más cercanas.

Consumir ecológico no es sólo consumir un producto orgánico, es participar en una filosofía de vida que apuesta por la sencillez, el consumo local, el respeto a la tierra, el comercio justo, la dignidad de los productores, los productos de temporada para ver si entre todos vamos logrando cambios en este mundo tan desmadrado en el que vivimos.

Por tanto consumidor, no compres productos ecológicos en El Cortes Inglés. Y vosotros productores ecológicos convencidos “No vendáis a las grandes superficies”. Os acabarán prostituyendo, como prostituyen casi todo lo que tocan.

INEA estudia la economía circular

La Fundación Inea va a dedicar este año de 2018 a hacer un estudio sobre la economía circular en el sector agrario y agroalimentario en la ciudad de Valladolid.

Este proyecto, financiado por el Ayuntamiento,  tendrá varias fases: una primera de investigación de mecanismos de economía circular funcionando en nuestra ciudad en nuestro sector: explotaciones agrarias, tiendas y cadenas de distribución y alimentación, etc. Esta primera parte de recogida de información se hará contratando a personas en riesgo de exclusión.

Una vez analizados los datos se hará una campaña de sensibilización desde productores a consumidores, dando a conocer lo que es la economía circular y cómo todos podemos contribuir a la misma.

Finalmente, después de ver algunos procesos propondremos algún proyecto piloto donde poder llevar a cabo medidas que ayuden a mejorar los términos de la economía circular en unan explotación agrícola, una tienda de alimentos ecológicos, un proceso para evitar el desperdicio de alimentos, alguna idea empresarial, etc. 

Ecoretiro de Adviento en INEA

Un eco-retiro para dar sentido a todas las razones que mueven a una conversión ecológica plena.  El jesuita alemán Fabian Moos SJ guió esta jornada de oración y encuentro compartiendo sus reflexiones sobre los motivos, externos e internos. Los primeros son los que dejan la huella visible y cuantificable del carbono. Todos esos gases que provocan el efecto invernadero y son emitidos por individuos, organizaciones, productos o eventos y van dañando la atmósfera. Desde ahí, describió esos gestos diarios insignificantes pero que han configurado un sistema de vida, un paradigma tecnócrata, que está llamado a convertirse. En los hogares, en la alimentación o en el consumo, los gestos cotidianos dejan su propia huella de carbono. Un viaje en coche, un vuelo en avión, un intenso consumo de carne o el desperdicio del agua, la suma de todos ellos representa una cuarta parte de todas las emisiones. “Estas razones no son las que nos van a ayudar a cambiar”, decía, “solo el corazón puede ayudarnos a cambiar en temas de ecología”.

El papa Francisco describió el nuevo paradigma ecológico integral al que llamó a todos, creyente y no creyente, en su encíclica Laudato Si´. Y si el actual ha tomado como propia la tierra, en el paradigma propuesto, la tierra es un don recibido desde la humildad, desde el deseo de colaborar y de cuidar. “Gratitud y gratuidad, son los motivos que nos ayudarían a cambiar”; decía. “Y no solo porque lo sabes sino porque lo sientes”. Renuncia y gestos generosos, dos elementos de la contemplación para alcanzar el amor. ”Se puede necesitar poco y vivir mucho, sobre todo cuando se es capaz de desarrollar otros placeres y se encuentra satisfacción en  los encuentros fraternos, en el servicio, en el despliegue de los carismas, en la música y el arte, en el contacto con la naturaleza y en la oración”, decía. “La felicidad requiere saber limitar algunas necesidades que nos atontan, quedando así disponibles para las múltiples posibilidades que ofrece la vida.“ (LS, 223)

Desde esta máxima invitó a orar. Contemplar la Creación dando un paseo con los sentidos. Rezar un salmo de alabanza, o escribir el propio salmo como expresión de gratitud por todos los dones recibidos. Un examen sobre las fuentes de mi vida, aquellos espacios donde uno encuentra la plenitud vital o el examen sobre las reglas de consumo que rigen la vida propia. Una oración que se abre al grito de la tierra para descubrir su dolor.

Eco-retiro de Adviento

El sábado 16 de Diciembre de 2017 hemos celebrado en INEA un retiro con orientación ecológica. Nos ayudó en la orientación del mismo Fabián Moos sj que nos hizo una introducción en torno al nuevo paradigma que nos propone la Laudato Si para vivir desde la austeridad, la resistencia al consumismo y en torno a unas relaciones más solidarias.

Participamos 16 personas del entorno del la pastoral de la Compañía en Valladolid.

Una mañana tranquila en el campo con ratos de oración y contemplación de la Naturaleza que terminaron con la celebración de la Eucaristía.

Finalista en el IV Concurso de huertos sociales

Este Premio está convocado por la Asociación Vida Sana (SEAE) y Triodos Bank. INEA ha participado con los huertos adaptados para personas con discapacidad y ha resultaddo uno de los 7 finalistas a nivel nacional, aunque finalmente no obtuvo premio.  Este concurso se lleva promoviendo desde hace unos años y no sólo estimula la creatividd sino que también pone sobre la mesa las cientos de iniciativas que hay sobre huertos ecológicos educativos y sociales a lo largo de todo el país. Se han presentado más de 400 proyectos.

Curso de Gestión Integrada de Plagas

Inea ha comenzado a impartir el curso de Gestión Integrada de Plagas On line de 3 créditos (75 horas). este curso además se puede financiar por Formación Continua. Queda poco tiempo para que acabe el año y muchas empresas aún no han agotado el crédito de formación continua de que disponen. Se adjunta el Programa y características del curso.

Grandes novedades en formación agroalimentaria on line

La primera de todas un nuevo portal de acceso: www.formacionagroalimentaria.com  La segunda un nuevo Cursod e Psotgrado compuesto de muchos cursos breves en CERVECERÍA Y MALTERÍA. La tercera que el MASTER EN AGROECOLOGÍA sigue su rumbo con nuevos cursos y novedades, así como el campus de INEA VIRTUAL.La oferta del mes de febrero va en la imagen. Aquí, el que no se forma es porque no quiere

Consuma ecológico si quiere preservar el planeta

Por Montse Escutia y Marta Moreno*. 09 de enero de 2017

Respuesta al artículo Deje de comprar comida ecológica si quiere salvar el planeta publicado en elpais.com (16/12/2016)

Finca agroecológica Guindalejo Ciudad Real

Consumir ‘bio’ le hace amigo del medioambiente: supone ayudar a la preservación del suelo y los ecosistemas así como paliar los efectos del cambio climático. Su salud también se lo agradecerá.

Los alimentos ecológicos son aquellos que han sido cultivados respetando los ciclos propios de la naturaleza, sin utilizar variedades modificadas genéticamente (de forma inducida) ni tratamientos con pesticidas de síntesis química, y por ello, consumirlos, contribuye al cuidado de nuestro medio ambiente. El 36% de los españoles que consumen productos ecológicos (sinónimo de biológicos u orgánicos) lo hacen movidos por motivos medioambientales, según una encuesta de 2014 del Ministerio de Agricultura. En su publicación “¿Cómo contribuye a la sostenibilidad la alimentación ecológica?” los investigadores del FIBL (Instituto de Investigación en Agricultura Ecológica) analizan diferentes estudios que demuestran que la agricultura ecológica tiene un menor impacto sobre el medio ambiente y concluyen que es un método válido para luchar a escala global contra los retos ambientales que se nos presentan.

 

Nadie pone en duda que “lo ecológico” está de moda. La superficie en los países de nuestro entorno crece año tras año, acercándose ya, en nuestro país a los 2 millones de hectáreas. Este tipo de producción está favoreciendo la fijación del tejido social en el medio rural, permitiendo que muchos agricultores puedan mantener su actividad de forma rentable. Incluso anima a un gran número de jóvenes agricultores a permanecer en sus zonas de origen. Aunque constantemente se pone de manifiesto la cuestión que hace referencia a si la agricultura ecológica puede alimentar a un planeta superpoblado no se trata sólo de cambiar el sistema productivo. Está claro que se necesita un cambio de modelo en el que se plantee una mayor concienciación de la sociedad para evitar el despilfarro de los alimentos.

También se achaca a la producción ecológica una menor productividad, pero se ha demostrado que en determinadas condiciones como en las zonas de secano la agricultura ecológica puede ser tan productiva como la convencional.

Aunque uno de los argumentos que se arguyen contra la agricultura ecológica es la necesidad de más tierras, y por tanto la posibilidad de fomentar la deforestación, nada más lejos de la realidad. Según recoge Tara Garnett del Food Climate Research Network (Red para la Investigación Alimentación Clima), en el informe “¿En qué consiste una dieta saludable sostenible?”, existe consenso en aceptar que para evitar los impactos sobre el cambio climático de la producción agraria y la deforestación, es necesario reducir el consumo de productos cárnicos en los países más desarrollados y que éstos fueran procedentes de animales que se hayan alimentado a base de pastos naturales y de aprovechar los residuos de la producción agraria. ¿Y no es la carne ecológica la única que actualmente garantiza que se cumpla este requisito?

Menor huella ecológica

La agricultura juega un importante papel en las emisiones dañinas para el planeta. Se calcula que la alimentación es la responsable de la mitad de las emisiones de gases con efecto invernadero, si tenemos en cuenta todos los factores involucrados en los procesos productivos (producción agrícola y ganadera, deforestación, transporte y conservación de alimentos, procesado y embalaje de los mismos y todos los desperdicios que se generan). La agricultura ecológica es más eficiente en la captura de carbono al aumentar los contenidos de materia orgánica en el suelo, por lo que es un sistema de producción válido en la lucha contra el cambio climático tal como apuntaba el dosier editado por la Sociedad Española de Agricultura Ecológica en 2007. Por el contrario, según un estudio publicado en el African Journal of Biotechnology, el uso de herbicidas disminuye el contenido de materia orgánica de los suelos y por tanto perjudica su papel como almacén de carbono. El efecto es mayor en el caso específico del glifosato, herbicida ampliamente utilizado en los cultivos transgénicos desarrollados para ser resistentes a su aplicación, los cuales representaban en 2015 un 53% del total de cultivos transgénicos en el mundo según un informe del Servicio Internacional de Adquisición de Aplicaciones de Biotecnología Agrícola (ISAAA).

La deforestación para obtener suelo cultivable es otra de las causas que inciden en el cambio climático. Un estudio llevado a cabo por la Universidad de Wageningen y por investigadores de Canadá sobre las causas de la deforestación en el mundo concluyó que la agricultura es una de las principales actividades y que los cultivos comerciales como la soja, utilizada básicamente para alimentación ganadera, son uno de los mayores responsables.

Otro factor importante es el coste energético de los productos fitosanitarios y los abonos químicos para cuya síntesis se necesitan grandes cantidades de energía y comportan una importante emisión de CO2. Según el IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía), dependiente del Ministerio de Energía, la producción de fertilizantes químicos es el segundo responsable del consumo energético en la agricultura a nivel mundial. En determinados cultivos convencionales como el trigo, los fertilizantes químicos, especialmente los nitrogenados, pueden suponer un 60% del gasto energético, muy por encima de las labores agrícolas. Por ello el propio IDAE propone prácticas habituales de la agricultura ecológica, como las rotaciones con leguminosas o el uso de abonos orgánicos, como medidas de ahorro energético en la agricultura.

Con el objetivo de reducir las emisiones de GEI (gases de efecto invernadero), la agricultura ecológica ofrece una alternativa viable. Un análisis detallado fue llevado a cabo en el Berea College Farm, una de las fincas experimentales y educativas más antiguas de Estados Unidos, durante el proceso de transición hacia la agricultura ecológica y la introducción de técnicas de mayor eficiencia energética. Entre 2007 y 2013 pudieron constatar la disminución en la emisión de GEIs sin que la productividad de la finca se viese afectada.

En nuestro país el equipo de la Universidad Pablo de Olavide formado por Eduardo Aguilera, Gloria Guzmán y Antonio Alonso estudiaron las diferencias en las emisiones de GEIs entre cultivos ecológicos y convencionales, encontrando una reducción media del 30% por kg producido en las producciones ecológicas en el caso de cultivos herbáceos. En el caso de cultivos leñosos como la fruta dulce, la viña o el olivo la reducción media ascendía hasta el 39% por Kg de producción explicada en su mayor parte por el secuestro de carbono en los suelos de los cultivos ecológicos.

Etiquetado y conciencia

La certificación ecológica no se basa en un listado de productos permitidos o prohibidos. El sistema de certificación ecológico, reglamentada por la UE desde 1991, implica la aplicación de una serie de principios en los que se reconoce el papel que este método productivo ha de desempeñar en la protección del medio ambiente, el bienestar animal y el desarrollo rural. El cumplimiento de los principios se garantiza por un seguimiento anual de las fincas por parte de inspectores.

La producción agropecuaria ecológica promueve el uso de variedades y razas autóctonas, más rústicas y resistentes para un mercado globalizado, pero normalmente con mejores condiciones organolépticas.

Aunque la certificación ecológica no especifica la huella de carbono de los alimentos, el sector de la alimentación ecológica está llevando a cabo una importante labor en la promoción del consumo de proximidad y en el establecimiento de nuevas formas de consumo basadas en canales cortos como las cooperativas de consumo o la compra en la propia finca.

Todo vale la pena también por la salud

Otro motivo por el que el consumidor elige productos ecológicos es la preocupación por la salud. Los trabajos de la Dra. Dolores Raigón de la Universidad Politécnica de Valencia llevan tiempo demostrando que los alimentos ecológicos tienen mayor calidad nutricional tal como se recoge en su publicación “Alimentos Ecológicos, Calidad y Salud”.

También hay que tener en cuenta la seguridad alimentaria. Una dieta ecológica implica una menor ingestión de residuos de pesticidas tal como demuestra un estudio publicado por el Environmental Health Perspectives, y la OMS ya está alertando de los riesgos para la salud que implica el contacto con productos químicos que tengan acción como disruptores endocrinos, muchos de ellos pesticidas y coadyuvantes utilizados en la agricultura convencional.

*Montse Escutia. Secretaria de la Asociación Vida Sana y vocal de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica

Marta Moreno. Profesora de la Escuela de Ingenieros Agrónomos de Ciudad Real, Universidad de Castilla-La Mancha y vocal de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica