INEA inicia un estudio sobre economía circular en Valladolid

La Fundación INEA estudiará el grado de implantación del modelo de economía circular en el sector agrario y agroalimentario en el municipio de Valladolid, un proyecto que acaba de arrancar y que ha sido subvencionado por el Ayuntamiento con 22.320 euros a través de la Agencia de Innovación y Desarrollo Económico. Bajo la denominación La economía circular en el sector agrario y agroalimentario en Valladolid, este proyecto fue uno de los 23 aprobados en esta primera convocatoria municipal destinada al fomento de la economía circular. Hoy, el profesor de INEA Andrés Gómez, ha participado en una sesión de presentación de todos los proyectos en el Ayuntamiento de Valladolid. En su programa docente también aborda este sistema de economía circular. Lo define  como un modelo que persigue la reducción de la extracción de recursos, gracias al diseño y fabricación de objetos concebidos para ser reutilizados al 100% al final de su vida útil. Una práctica que resuelve el problema de la contaminación y hace posible que esos residuos vuelvan al inicio del proceso productivo de manera circular, teniendo así una segunda vida útilo muchas más 

El proyecto, de un año de duración, abarca la economía circular de manera amplia e integradora, en sintonía con la labor desempeñada por la Fundación INEA desde diversos campos: los de docencia,  investigación y sensibilización (que ya viene desarrollando INEA como Escuela de Ingeniería Agrícola especializada en sistemas agrarios ecológicos) o el social, desde su propio Proyecto de Integración Social como Fundación INEA. El proyecto, entre otras acciones, contempla una encuesta a 400 usuarios de diferentes colectivos de consumidores, además de distintas entrevistas a empresas de los sectores productivos y de la distribución del sector agroalimentario. El objeivo es averiguar qué se está haciendo en economía circular y cuáles son las tendencias, expectativas y posibilidades de su desarrollo en el municipio.

En este momento el trabajo se encuentra en su primera fase de diseño de investigación y de formación de técnicos (personas en riesgo de exclusión de la ciudad) que participarán en esta primera fase, conjugando así el rigor del proyecto y integración sociolaboral de trabajadores. En una segunda fase, tras la redacción del informe final de investigación se diseñará material de difusión y una estrategia de formación y sensibilización. Y, en una tercera fase, se propondrán tres ideas de economía circular, dos de las cuales se desarrollarán como experiencia piloto en el municipio de Valladolid, como ejemplos demostrativos para la difusión y la sensibilización sobre economía circular.

“Nos parece importante trabajar en este sector en el que hay muchas cosas importantes por hacer”, explica el coordinador del proyecto y director de INEA, Félix Revilla. “Tanto en la producción agrícola como en nuestra alimentación es necesario ajustar el proceso de los desechos de alimentos así como el de envases y embalajes, dos puntos críticos”, asegura. “Revisar todo el proceso productivo y de comercialización desde un punto de vista de la economía circular puede ser muy relevante para nuestra sociedad, para que la gente lo conozca y se sensibilice, así como para ir descubriendo nuevos nichos de actividad que ayuden a construir un mundo más sostenible. Los avances en la ecoeficiencia han de ir desde el inicio hasta el final a fin de lograr la desaparición de los residuos. Esto implica tener un buen conocimiento de cuál ha de ser el modelo teórico desde el que elaborar el proyecto de investigación, para poder hacer propuestas finales interesantes. A través de las actividades previstas en el proyecto, la Fundación INEA llegará a miles de vallisoletanos.

 

Economía circular, economía ecológica o economía de la naturaleza

La economía circular, también denominada economía ecológica o economía de la naturaleza, es un modelo de enorme interés para la Fundación INEA que va en sintonía con su compromiso agroecológico. La reducción de la extracción de recursos gracias a la fabricación y diseño de objetos concebidos para ser reutilizados al 100% al final de su vida útil, es una práctica que resuelve el problema de la contaminación y hace posible que esos residuos vuelvan al inicio del proceso productivo de manera circular. Una segunda vida útil.  Andrés Gómez así lo explicaba para un programa de la televisión regional, Surcos, de rtvcyl. Aquí.

“La agricultura tradicional siempre funcionó como un modelo de economía circular: los residuos de la producción ganadera se utilizaban para la producción agrícola como abonos y los residuos agrícolas para alimentar al ganado. Hoy en día tenemos una agricultura industrializada que necesita mucho de insumos industriales, fitosanitarios, abonos y otros elementos que no son orgánicos y que generan un gran problema de contaminación y residuos. No se trata de volver al pasado sino de integrar estos conceptos en la economía moderna”, explica.

Los cambios pasan por una gestión mejor de los recursos, como el agua y la energía. Rediseñando procesos productivos mediante la innovación tecnológica y reutilizando los residuos orgánicos e inorgánicos que genera cualquier actividad productiva. “La economía circular mejora la productividad de los recursos, de las materias primas, de los suelos y de las explotaciones, ahorra costes y acaba creando productos más saludables y menos contaminantes”.